SITUACIONES EMBARAZOSAS
Lo peor de caerse no es el golpe sino la cara de tonto que se le queda a uno. Recuerdo una vez que paseando al perro me pegué un porrazo contra una señal de tráfico. Todavía tiene que estar vibrando y con el traqueteo clan clan clan, pero continué como si nada hubiese pasado a pesar del dolor, con la esperanza de que no hubiera público que se estuviera partiendo la caja de tan tremendo leñazo. Porque lo peor de estas cosas es que alguien te haya visto. Y qué tendrá eso de que se caiga cualquiera, que arranca la risa de todo hijo de vecino, aunque el porrazo haya sido de los que quitan el hipo. Pero para risa nerviosa, de esa que uno no puede aguantarse y sabes que te va a meter de cabeza en un jaleo, recuerdo una vez, en un ensayo de un acto ceremonioso, en el que encontrándome en primera fila y con un compañero detrás de mí, radiando los actos en plan programa de los que hacían los de Gomaespuma, para así matar el tedio, f ui observado por el jefe de la tribu, que al percatarse...