La odisea de la reclamación
Salvo los que habiten en cuevas, tengan alergia a las ondas magnéticas y aparatos electrónicos, o como Bob esponja vivan en una piña debajo del mar. Quién no ha sufrido la tediosa, agónica, desesperante, eterna y enredada odisea que supone, tratar mediante una reclamación, de solucionar algún error en la facturación, de servicios contratados con empresas de televisión de pago, internet o telefonía. Esta vez me ha tocado a mí, y como no puedo estar callado, ni tengo ganas de bajar al garaje a darle de hostias al saco, para así desahogarme, voy a castigar el teclado contando mi periplo y de paso lo publico en mi blog, para así agregarlo, a la incalculable suma de nefastas experiencias ocurridas con este tipo de servicios. Abrir una carta de correo, sabiendo que es una factura, suele sentar como una patada en el estómago, y más en estos latosos tiempos de crisis, pero cuando el montante de la factura, que esa no falta ningún mes, multiplica por cinco lo que te espe...