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CRISIS, ADAPTARSE O MORIR

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Esta hija mal parida llamada crisis, que nos han metido por el culo sin vaselina unos impresentables padres llamados clase política, y me importa un pepino el color o el ideal, la lengua, el dialecto o la bandera que enarbolen, por que la mayor parte son una panda de sanguijuelas que se agarran a la vena del poder y la administración engordando con gula descontrolada y sin sentido, hasta chupar   la última gota de sangre, para luego mirar el cadáver desecado con sus orondas barrigas llenas, echándose la culpa   los unos a los otros públicamente, pero pensando en privado que “me quiten lo chupao” “ y el que venga detrás que arreé”. Y ahora a nosotros, a los de atrás, nos toca arrear. El cerdo engordado por todos, se lo han comido entre cuatro, pero la MIERDA de la pocilga la limpiamos los de abajo. Y no nos queda otra   que adaptarnos o dejarnos morir, y como lo segundo es antinatural, tendremos que luchar por lo primero. Pero me enervo pensando en que los mismos “bie...

¿Un libro?

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Suele ser lo común, mezcla de exclamación e interrogación, la reacción más habitual entre los que comento mi aventura literaria, detrás, no resulta difícil intuir lo que esconden, algunos asombro, otros, interés, los hay que indeferencia. La familia, y los amigos de verdad, en estos casos nunca fallan con su apoyo incondicional, del resto, hay de todo, unos te sorprenden positivamente quizá dando más de lo que esperabas y otros, pues de repente te das cuenta que valen menos de lo que pensabas. Cuando tenía nueve años descubrí en una caja olvidada, acumulando polvo en el fondo de un armario, un libro de novelas cortas de Cervantes que devoré, asombrándome con el arte que se le puede imprimir a la palabra escrita, haciendo que veas y llegues a conocer un lugar o a una persona, pudiendo sentir el frío, la alegría, el miedo o el amor. La adolescencia navegó entre Julio Verne, La aventuras de los Cinco y los Tres Investigadores. Uno de los libros que más me impactó y que s...

Cuajo generacional.

Y es que no hay mejor manera de expresarlo, ni generación x, ni la del yogur, el petitsuit o los ninis,   quizá   las generaciones las debemos clasificar por décadas los 50, 60, 70 etc..   o quizá   por lo que vimos en la tele, en tal caso, yo soy de la gallina Caponata , el   caracol perejil, y aprendí a contar hasta doce con el conde drácula, mi hija   es del Pocoyo y Dora la Exploradora, y los de los 50 que no tenían tele pues de la radio. Lo que si pienso, es que según han ido pasando   generaciones y hemos a la vez mejorado nuestro nivel de vida, en igual proporción, se ha incrementado nuestro empanamiento,   llegando en la actualidad a ser una edad del pavo sempiterna   en la gente mas joven, y no es una crítica a estos últimos, puesto que seguramente, los de generaciones anteriores a la mía llegaron   a la misma conclusión sobre mi, con la salvedad de   que la curva del ciclo tiene que estar en lo más alto, y eso espero,...

Del placer y la caca

El otro día en una reunión con unos amigos y en una de estas conversaciones profundas,   me vino a la memoria algo que decía un compañero sobre que era lo que daba mayor placer en la vida. Él defendía que no era comer, cuando tienes mucha hambre, o beber cuando estás sediento, ni por supuesto el sexo, según él, lo mejor del mundo, era echar una buena cagada, y te ponía en situación, te da el apretón, sudor frió, dolor de tripas, cierras el culo y sales corriendo a la taza del vater o donde sea, te estás bajando los pantalones crees que no vas a poder aguantar y por fin, prueba superada, el momento del clímax... La verdad, no sé si será lo que mayor placer da, pero sí que es verdad que te quedas muy a gusto. Y es que de esto de cagar nadie se escapa, y surgen como no, anécdotas que el que más y el que menos hemos vivido, me vienen a la memoria un par de historias, como la de aquel compañero por un parque    de Madrid que en plena carrera y con sus mallas ajustadas de colo...